Acceso por invitación

El entrenador escribe el plan.
El coach te acompaña mientras lo vives.

Head Coach es el coach que te pregunta cómo amaneciste antes de mirar tus datos, y que recuerda todo lo que le contaste. Cruza lo que sientes con lo que se midió y lo convierte en una decisión concreta para hoy: hacerla, ajustarla, moverla o descansar.

¿Y si no tienes entrenador? Entonces la semana te la escribe él. Una cada vez, explicándote por qué está escrita así, y sin dejar de decirte que no es tu entrenador.

Para entrar necesitas un token de invitación. Si no lo tienes, pídeselo a quien te trajo hasta aquí.

Nadie acompaña el día a día

Los datos ya existen. El plan ya existe. Lo que no existe es alguien que junte las dos cosas contigo, cada mañana, por lo que cuesta una app.

Tienes datos, no decisiones

Tu reloj mide todo y no te dice qué hacer con nada de eso a las seis y media de la mañana.

El entrenador ve poco y tarde

Un contacto cada semana o cada quince días. El ajuste que necesitabas el martes llega el viernes.

El plan existe; nadie acompaña vivirlo

Entre lo que está escrito y lo que haces hoy decides tú, solo, todos los días.

Tu vida queda fuera de la ecuación

Dormiste cinco horas, tienes el cierre del mes y te molesta el sóleo. Ningún número lo sabe.

Sensación primero. Dato después.

Un «¿cómo dormiste?» preguntado después de leer un score de sueño de 42 ya no es una pregunta abierta. Por eso, en la apertura del check matutino, Head Coach no puede ver tus métricas: no es que las esconda, es que no están en la mesa. El dato entra después, para contrastar.

Y cuando lo que sientes y lo que se midió no coinciden, manda lo que sientes para la decisión de hoy — y la divergencia queda anotada, porque es exactamente lo que enseña al coach a conocerte.

¿No tienes entrenador? Te escribe la semana.

Head Coach nació para acompañar el plan de otro, y sigue siendo lo que mejor hace. Pero si no tienes quien te lo escriba y se lo pides, la escribe él — con una condición que no negocia: una semana cada vez.

  • Se pide hablando. No hay un botón de «hazme un plan» ni te lo va a ofrecer por su cuenta. Se lo pides en la conversación, como se lo pedirías a alguien.
  • Te pregunta lo que le falta: qué días puedes entrenar, cuánto tiempo tienes en cada uno y alguna referencia de tus ritmos o zonas. Una o dos preguntas, no un formulario. Y si no tiene con qué, no planifica a ciegas.
  • Te la entrega en PDF, día por día, con el descanso escrito y cada sesión con qué, cuánto y a qué intensidad. Las últimas cuatro semanas están siempre a un clic en la conversación.
  • Se discute. Si no estás de acuerdo se lo dices: a veces cede y la rehace, y a veces te la mantiene y te argumenta por qué. Las dos quedan escritas — sobre todo cuando no cede.
  • El domingo a las 19:00 te propone la siguiente, escrita con lo que opinaste de esta.

No es tu entrenador y no lo reemplaza; te lo dice él mismo la primera vez. Y lo enciendes tú: es una casilla de tu perfil que empieza apagada, y mientras esté apagada la herramienta de escribir planes ni siquiera existe en la conversación.

Un día con Head Coach

Sin paneles, sin calendarios, sin rellenar formularios. Una conversación, en el mismo sitio donde ya hablas con todo el mundo.

  1. 06:30

    Cómo amaneciste

    Sin un solo dato en contexto. Sensación, descanso, ánimo, molestias, y a qué hora vas a entrenar hoy.

  2. 06:35

    La decisión del día

    Ahora sí mira el dato. Si lo que sientes y lo que midió el reloj no coinciden, lo dice en voz alta y recomienda: hacerla, ajustarla, moverla o descansar.

  3. 09:00

    Qué comer, y cuándo

    La pauta del día ordenada alrededor de la hora a la que vas a entrenar.

  4. Cuando tú quieras

    «Me quedó molesta la rodilla». «Mañana viajo, ¿muevo el largo?». «Ya entrené, tráelo de Strava». Pégale los números, mándale la captura del reloj o pásale el enlace: los lee.

  5. +90′

    Cómo salió

    Registra la sesión con tu RPE y cierra el bucle. Nunca se pronuncia sobre un entrenamiento antes de saber cómo se sintió.

  6. Dom 19:00

    La semana que viene

    Solo si le pediste que planifique: repasa cómo fue la semana y te propone la siguiente.

Donde ya hablas

Un coach al que hay que ir a visitar a una aplicación es un coach al que se deja de visitar.

La web

La conversación completa, con aspecto de lo que es: un chat. Pega la captura del reloj o de tu sesión y la lee; pásale el enlace de una actividad y también. Desde ahí descargas tus semanas y editas tu perfil.

Funcionando hoy.

WhatsApp

En camino

El mensaje de las 6:30 donde ya miras a las 6:30. Y las notas de voz llegan transcritas: puedes contarle hablando cómo te fue el entreno, que es como se cuenta de verdad.

El canal está escrito y probado; falta encenderlo. Te avisamos cuando esté — y si prefieres no darlo, la web sigue siendo el producto entero.

No empieza de cero cada mañana

Un coach sin memoria es un chatbot. Lo que le cuentas hoy sigue estando la semana que viene:

  • Tu perfil, tus zonas, tus objetivos y sus fechas
  • El plan de tu semana, lo escribiera tu entrenador o él
  • Tu historial de molestias y qué las dispara
  • Lo que aprende de ti: que no toleras dobles, que rindes mejor por la tarde
  • Cuándo sensación y dato no coincidieron, y qué pasó después
  • Qué te recomendó, si lo seguiste y cómo salió
  • Qué le objetaste de la semana pasada, y qué decidió él

Lo que nunca hará

Estos límites son parte del producto, no un anexo legal al final de la página:

  • No escribe tu plan por su cuenta. Solo si se lo pides y lo has activado — y aun así, no reemplaza a tu entrenador.
  • No planifica más de una semana por delante, ni aunque insistas.
  • No diagnostica. Ante una señal de alarma, te manda a un profesional.
  • No prescribe dietas restrictivas ni te pone un objetivo de peso.
  • No te empuja a entrenar con dolor, fiebre o sobrecarga clara.
  • No inventa datos que no tiene.
  • No contradice a tu entrenador a sus espaldas: si se aparta del plan, lo dice.

Lo que tu reloj ya midió

Conecta tu Strava y, cuando le digas que ya entrenaste, el coach va a buscar la sesión en vez de pedirte que se la escribas. Solo lee: no publica nada, no modifica tus actividades y puedes desconectarlo cuando quieras. Y te seguirá preguntando lo único que el reloj no mide: cómo te sentiste.

Conectarlo es opcional. Sin Strava el producto está entero: cuéntaselo, pégale los números o mándale la foto del reloj.

Tus datos son tuyos

Head Coach trata sueño, molestias, lesiones y condiciones médicas. Eso son datos de salud, y hay tres cosas que aquí no son letra pequeña:

  • Nada viene marcado. Cada permiso es una casilla aparte y ninguna llega activada de fábrica. Se encienden y se apagan por separado, cuando quieras, desde tu perfil.
  • Te los llevas en un clic. Todo lo que Head Coach sabe de ti, en un archivo, sin escribir un correo ni esperar respuesta.
  • Y los borras de verdad. La cuenta, la conversación y tus fotos. Te pide la contraseña, porque no hay papelera.

Términos, privacidad y cookies están publicados y versionados: si cambian, se te vuelve a preguntar en vez de darlo por aceptado.

Mañana a las seis y media

Head Coach está en fase cerrada con un grupo pequeño de atletas reales. Si tienes un token de invitación, tu perfil se crea en dos minutos.